En el procedimiento dado por los oficiales se descubrió una posible pandilla de indigentes formada por 3 niños y una niña en edades comprendidas entre 10 y 12 años, quienes fueron localizados en el puente del Barrio San Isidro con restos de carne a su alrededor. La DISIP determinó que la carne y la sangre encontradas en la ropa de los niños eran humanas, pertenecientes a María Pérez (de 23 años de edad) y a Mario Morales (de 25 años de edad), que estaban bajo el agua a 2 metros del lugar donde se hallaban los niños. Los cadáveres presentaban heridas profundas de cuello y pierna, además de mordidas por todo el cuerpo.